Albóndigas con sepia al vino tinto cocinadas con Agua de Mar

Hoy os traemos un truco, un nuevo producto con muchas posibilidades y una nueva receta.

Ya os he hablado otras veces de lo que me chifla el blog de Mikel Iturriaga “El Comidista“. Pues hace unos días leí una entrada que me dejó intrigada. En ella, Mikel hablaba de un nuevo producto que había salido al mercado: Agua de Mar.  Y, a medida que iba leyendo el post, iba teniendo prácticamente las mismas reacciones que el autor explicaba que había tenido cuando oyó hablar por primera vez del asunto. ¿Agua de mar? ¿Para cocinar? ¿Pero qué invento es éste? Pues sí.

Entre el post de “El Comidista” y alguna información más que hemos ido investigando, nos hemos enterado de algunas cosas. Resulta que en los pueblos de costa muchos pescadores cocinan y conservan el pescado y el marisco en agua de mar. Se ve que hasta Ferran Adriá utilizaba agua de la calita del Bulli para cocinar según qué alimentos. Tengo que decir que aún leyendo estas cosas a mi la idea no me acababa de convencer.

Pero en casa somos de la convicción de que no puedes decir nada sobre algo que no has probado, ni bueno ni malo. Y, además, para qué negarlo, nos gusta probar cosas nuevas. Así que esta mañana hemos ido a comprar Agua de Mar. Que dices, ¿comprar? ¡pero si el agua del mar es de todos! (al menos por ahora) Sí, claro. Pero si te la venden a un precio razonable, embotelladita en un envase cómodo, tratada para que no tenga impurezas y con instrucciones de uso bien detalladitas… pues bueno, qué queréis, es más fácil todo.

Me he dado un paseo por su página web (muy currada y muy funcional) y ¡tenían una receta de albóndigas! Sabéis lo que me pirran, no lo he podido evitar. Así que hoy, Albóndigas con sepia al vino tinto cocinadas con Agua de Mar.

Y aquí viene el truco. Estos platos siempre quedan mejor cocinados en cazuelas de barro (este no es el truco, esperad impacientes). Cuando os compréis una nueva, hay un par de cosas que podéis hacer para que os dure más tiempo y no se agriete con facilidad. Lo primero sí lo sabía, que es que antes de utilizarla por primera vez, debéis dejarla un buen rato en remojo. La otra, es un truco de la abuela de Miquel, María. Y a las abuelas hay que creerlas en todo lo que digan. Antes de poner la cazuela en remojo, untadla bien con ajo por todas partes. Sí, a mi se me ha quedado la misma cara, pero se ve que es mano de santo.

Vamos a por la receta. Ya sé que tengo debilidad por las albóndigas y que es fácil que cualquier variedad me encante. Pero han quedado muy buenas, la verdad. Me imaginaba que iban a tener un sabor mucho más basto, y lo cierto es que quedan finísimas, y con un regustito a … a ver, no exactamente a mar, porque no es algo tan agresivo, pero sí de alguna manera más sutil. Es algo que se tiene que probar, creédme, vale la pena. De hecho, nos hemos propuesto intentarlo también con algún arrocito y alguna ensalada (en casa, marisco más bien poco, ¡qué se le va a hacer!).

Ingredientes:

100 gr de carne de cerdo picada

300 gr de carne de ternera picada

600 gr de sepia limpia

250 gr de tomates maduros

1 cebolla

2 dientes de ajo

1 huevo

1 rebanada de pan de molde

100 gr de guisantes

2 patatas

Harina

250 ml de vino tinto

200 ml de Agua de Mar

Leche

Pimienta

Preparación:

En un bol, mezclamos la carne picada (de cerdo y de ternera), un diente de ajo picado, un huevo, y la rebanada de pan de molde desmenuzada y mojada en leche. Y amasamos bien con las manos hasta que todo esté bien integrado.

Hacemos bolitas con las manos y las enharinamos.

En la cazuela de barro, ponemos un chorrito de aceite y marcamos las albóndigas. Tienen que quedar bien selladas para que luego no se os rompan. Entonces las reservamos.

En una paella, sofreímos la cebolla y el otro diente de ajo, todo cortado a láminas (a fuego bajo). Mientras la cebolla se dora, limpiamos la sepia, la cortamos a cuadraditos y la hervimos 15 minutos en dos vasos de vino tinto (lo de siempre: no cocinéis con un vino que no os beberíais). Cuando la cebolla está doradita, y la sepia ha hervido un cuarto de hora, añadimos la sepia en su caldo de vino a la sartén de la cebolla. También añadimos un vaso de Agua de Mar y el tomate cortado a gajos. Y lo dejamos hacer “xup xup” quince minutos más.

Vertemos el contenido de la sartén a la cazuela de barro donde teníamos reservadas las albóndigas y lo cocinamos todo a fuego bajo durante treinta minutos más (hasta que veáis que el líquido se ha absorvido casi por completo). Id removiendo con cuidado para que no se os enganche. A media cocción es el momento de añadir los guisantes y las patatas. Las patatas tenéis que cortarlas a dados y freírlas unos minutos para sellarlas y que cuando las añadáis al mejunje no se os destrocen.

Y listo, sólo queda disfrutar del plato!!

Tiempo: 1 hora y media

Nivel: medio

Observaciones: si lo dejáis reposar unas horas, todavía están mejor. Con estas medidas coméis 3 o 4, dependiendo de si es plato único y del hambre que traigáis

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